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Mendel capta $35M en Serie B para consolidarse como el Ramp corporativo de LatAm

Mendel capta $35M en Serie B para consolidarse como el Ramp corporativo de LatAm

Levantar capital en el entorno macroeconómico actual exige bastante más que una buena presentación. Mendel, la plataforma de gestión de gastos corporativos basada en Ciudad de México, acaba de cerrar una Serie B de 35 millones de dólares. Esto no es menor. Mientras el ecosistema financiero exige austeridad absoluta, esta inyección eleva su respaldo a 60 millones en capital y 50 millones en líneas de crédito. El mercado ya lo sabe.

El trofeo no son las tarjetas, es el software

¿Por qué atrae capital una empresa en un sector donde rivales latinoamericanos como Clara o Jeeves ya han levantado cientos de millones? La respuesta está en los márgenes. Mendel no busca simplemente emitir plásticos corporativos. Su estrategia apunta a monopolizar el flujo de caja: integrar cuentas por pagar, viajes corporativos y gestión de presupuestos empresariales en un único entorno. Es un juego de retención.

La rentabilidad es la nueva métrica reina. Con un crecimiento de ingresos recurrentes (ARR) que se multiplicó casi 2.5 veces interanualmente y márgenes brutos superiores al 75%, los números operativos cuentan una historia de eficiencia clara. Aquí está la clave. A mi juicio, lograr que un negocio con componentes transaccionales sostenga márgenes propios del software puro es la verdadera razón detrás de estos nuevos cheques.

La directiva, encabezada por Alan Karpovsky y Alejandro Zecler, proyecta alcanzar la rentabilidad operativa para finales de 2025. No hay vuelta atrás. El modelo de quemar dinero infinito para subsidiar la adquisición agresiva de clientes B2B está formalmente liquidado en la región.

La muerte de la fragmentación

La consolidación tecnológica es inevitable. Las grandes corporaciones en América Latina están fatigadas de utilizar un proveedor para viáticos y hojas de cálculo manuales para conciliar los datos con el portal heredado de su banco. El futuro del sector pertenece exclusivamente a quienes construyan un sistema operativo financiero integral. Mendel tiene ahora la liquidez necesaria para intentar liderar ese espacio. La verdadera prueba de fuego será arrebatarle las cuentas clave a la banca tradicional antes de que el reloj del financiamiento vuelva a jugar en su contra.

El ecosistema de gestión de gastos corporativos acaba de recibir una señal ineludible. Base10 Partners ha liderado la más reciente ronda de inversión de Mendel. Esto no es menor. Cuando firmas de este calibre deciden inyectar capital fresco en una plataforma B2B, el mercado entero debe tomar nota.

La validación institucional de PayPal

Lo que pocos están viendo es el verdadero peso estratégico de los nuevos participantes. La entrada de Endeavor Catalyst y, muy especialmente, de PayPal Ventures, reconfigura las expectativas del sector. PayPal no hace apuestas a ciegas en infraestructuras financieras. Su brazo de inversión busca sinergias directas con plataformas que ya dominan la automatización de pagos corporativos. Al asegurar este músculo institucional, Mendel adquiere una clara ventaja operativa frente a sus competidores directos.

Los inversores anteriores tampoco se han quedado al margen de la operación. Infinity Ventures, Industry Ventures y Hi.vc decidieron acompañar esta nueva inyección de fondos de manera activa. En un entorno de Venture Capital que hoy castiga la ineficiencia, que los patrocinadores existentes vuelvan a firmar cheques confirma que la tracción del negocio es real. No hay vuelta atrás. Las startups tecnológicas que carecen de este respaldo interno simplemente se estancan.

A mi juicio, este movimiento anticipa una rápida consolidación en el mercado de las finanzas corporativas en la región. El mercado ya lo sabe. La gestión de liquidez dejará de ser una colección de tarjetas y software fragmentado para concentrarse en ecosistemas integrales. Quien logre consolidarse como el motor central de las grandes empresas retendrá todo el volumen de transacciones, y Mendel acaba de asegurar el capital necesario para pelear esa posición.

El ecosistema fintech latinoamericano lleva años obsesionado con emitir tarjetas y vivir de la tasa de intercambio. Es un modelo frágil. Mendel entendió esto a tiempo. La compañía demuestra que el verdadero negocio corporativo no está en el plástico, sino en el código.

Más del 50% de sus ingresos ya provienen de suscripciones SaaS puras para la gestión de gastos empresariales. Esto no es menor. Al priorizar el cobro recurrente por software, la empresa relega los ingresos por comisiones de tarjetas a un rol complementario. Así blindan sus finanzas contra la volatilidad del crédito y las regulaciones de pagos. No hay vuelta atrás.

Dominar el caos fiscal como estrategia

Operar finanzas en América Latina implica chocar contra normativas locales, facturación electrónica obligatoria y laberintos tributarios. A mi juicio, aquí radica la verdadera ventaja operativa de Mendel frente a alternativas globales. Mientras los sistemas estadounidenses se construyen para la simplicidad corporativa de su país, esta plataforma se codificó para absorber la fricción regulatoria de nuestra región.

El sector corporativo exige este nivel de integración profunda. Las grandes organizaciones necesitan conciliar cada centavo cruzando múltiples divisas y entidades corporativas directamente hacia sus sistemas ERP. El mercado ya lo sabe. Por eso han logrado captar a 500 pesos pesados en México y Argentina, gestionando flujos para gigantes como Mercado Libre, FEMSA, Adecco y McDonald's. En lugar de buscar volumen masivo con pequeñas empresas, capturan operaciones de alta complejidad y rentabilidad.

La paciencia geográfica y el asalto a Brasil

Escalar en tecnología financiera requiere capital, pero expandirse por ego quema ese dinero en meses. La evolución de su plantilla, pasando de 64 a solo 80 empleados en un año, revela una contención de gasto envidiable si lo comparamos con la agresividad histórica de sus competidores. Su hoja de ruta sigue una lógica quirúrgica. En 2025 aterrizarán en Chile, Colombia y Perú para acaparar primero el bloque hispanohablante.

Brasil tendrá que esperar hasta 2026. Esta es una decisión brillante. El mercado brasileño es un coloso aislado y con dinámicas propias que devora a las startups sin masa crítica. Retrasar esta expansión para consolidar antes a los grandes corporativos mexicanos demuestra una madurez estratégica poco común.

La era del software financiero que regala su plataforma para rascar centavos por transacción ha caducado. El futuro del B2B latinoamericano pertenece a quienes resuelven dolores operativos tan profundos que las corporaciones pagan gustosas una suscripción mensual. Mendel está marcando el nuevo estándar. Quien no logre cobrar por su tecnología, terminará ahogado en la guerra de comisiones.

El frenesí de quemar capital para crecer a cualquier costo terminó. Mientras gran parte del sector B2B fintech en América Latina sigue buscando cómo hacer que sus números cuadren, Mendel acaba de cruzar la línea que separa a las promesas de los negocios reales al reportar flujo de caja positivo en diciembre de 2024. Esto no es un detalle menor. En un ecosistema de gestión de gastos donde los márgenes unitarios siguen siendo la pesadilla de muchos directorios, alcanzar la eficiencia de capital pura se ha vuelto el único seguro de vida.

El mercado regional está saturado de emisores de plásticos. Jugadores como Clara y Jeeves inundaron el ecosistema de pequeñas y medianas empresas con tarjetas corporativas. El mercado ya lo sabe. Su modelo operativo depende de capturar el volumen de las tarifas de transacción, un juego de centavos que requiere una escala masiva constante para apenas rozar la rentabilidad. Mendel eligió otro camino.

Cazar ballenas corporativas

Lo que pocos están viendo es que la verdadera estrategia aquí no es competir por la tarjeta de crédito de una startup recién financiada. El negocio real está en arrancar de raíz sistemas heredados como SAP Concur en el mercado enterprise. Sustituir un software de control de gastos en una corporación de más de 3,000 empleados suele ser un proceso burocrático que consume entre nueve y dieciocho meses. Mendel lo está cerrando en menos de tres. Aquí está el golpe sobre la mesa.

Esa velocidad inusual de ventas demuestra un encaje producto-mercado brutal. Las grandes empresas están desesperadas por modernizar sus procesos financieros y, más importante aún, están dispuestas a pagar licencias completas por software de gestión, no solo a recibir líneas de crédito gratuitas para rasurar el margen transaccional.

A mi juicio, esto es un aviso definitivo para toda la vertical de finanzas B2B. Depender exclusivamente del volumen de transacciones en un entorno macroeconómico restrictivo es apostar a ciegas. Mendel demostró que resolverle un problema operativo pesado a los corporativos tradicionales es un modelo infinitamente más resiliente que subsidiar a las pymes. El futuro del SaaS financiero en la región no pertenecerá a quien emita más plásticos, sino a quien logre adentrarse más profundo en los servidores contables de los gigantes corporativos. No hay vuelta atrás.

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