Galaxy Digital acaba de protagonizar un movimiento bursátil inusual. Sus acciones en el Nasdaq se dispararon un 23,6% este lunes, alcanzando los 31,07 dólares, impulsadas no por el mercado de criptomonedas, sino por una apuesta mucho más terrenal: el desarrollo de centros de datos de inteligencia artificial en Texas. Para los inversionistas, el mensaje del CEO Mike Novogratz fue claro: Galaxy ya no es solo una casa de cambio y servicios financieros para activos digitales; es ahora un jugador mayorista en la infraestructura física de la IA.
La compañía está construyendo el campus Helios, un complejo que, según Novogratz, apunta a ser el centro de datos de un solo campus más grande de Estados Unidos. Lo relevante aquí es que el mercado ha decidido asignar una valoración propia a esta división, separándola de la volatilidad inherente al mercado cripto. Según el CEO, este negocio de infraestructura ya representa más de la mitad del valor actual de la empresa.
La energía como el nuevo activo refugio
Construir centros de datos a gran escala no es solo un desafío de ingeniería; es un problema de acceso a energía. La capacidad de procesamiento de IA requiere niveles de potencia eléctrica masivos. En enero, el operador de la red eléctrica de Texas (ERCOT) aprobó una expansión que sitúa al proyecto de Galaxy por encima de los 1,6 gigavatios de potencia autorizada. En un mercado donde la energía es un recurso cada vez más escaso y caro, asegurar este volumen de suministro es una ventaja competitiva crítica.
El modelo de negocio es ambicioso. Galaxy ya comenzó a entregar espacio operativo a CoreWeave (proveedor de infraestructura en la nube especializado en hardware para IA). Estos contratos están diseñados a largo plazo, con una base de 15 años. La compañía proyecta que, una vez que el campus opere a plena capacidad, estos acuerdos generarán ingresos anuales superiores a los 1.000 millones de dólares. Si logran ejecutar este plan sin contratiempos, habrán transformado a Galaxy en una entidad con flujos de caja predecibles, algo que el volátil negocio de las criptomonedas difícilmente puede ofrecer.
El riesgo de una apuesta partida en dos
Sin embargo, hay que mantener la cautela. Si observamos los resultados del primer trimestre de 2026, la empresa reportó una pérdida neta de 216 millones de dólares, lastrada principalmente por la caída en los precios de los activos digitales. Aquí es donde mi lectura es distinta: aunque el mercado aplaude hoy la expansión en infraestructura, la salud financiera de Galaxy sigue atada a la suerte de Bitcoin.
La ejecución de Helios enfrenta riesgos operativos significativos: retrasos en la construcción, costos de financiamiento en un entorno de tasas aún inciertas y la necesidad de seguir atrayendo inquilinos de alto perfil. Mientras que empresas como Applied Digital o Coinbase se mueven por lógicas de sector bien definidas, Galaxy navega en un terreno híbrido. Están vendiendo a los inversionistas un activo que combina la especulación de los tokens con la solidez —en teoría— de los activos tangibles.
La subida del lunes sugiere que Wall Street está comprando esta narrativa de diversificación. Con los analistas manteniendo expectativas optimistas y un precio objetivo promedio que supera los 41 dólares, la presión por entregar resultados en el campus de Texas es máxima. Lo interesante será observar si esta nueva identidad de "proveedor de infraestructura IA" logra sostener la cotización cuando el ciclo cripto vuelva a mostrar su habitual inestabilidad. Por ahora, el mercado ha decidido que la potencia de cómputo vale más que las promesas del mercado financiero digital.