BNP Paribas Redobla la Apuesta por Amazon: ¿Casi un 50% de Upside Pese a la Inversión Masiva en IA?
En un mercado donde la cautela domina la narrativa en torno a la inversión en inteligencia artificial, BNP Paribas ha lanzado un mensaje claro y contundente: Amazon (AMZN) aún tiene un potencial de crecimiento de casi el 50%. El gigante bancario reiteró su pronóstico de "rendimiento superior", fijando un precio objetivo de 320 dólares, una cifra que contrasta marcadamente con los 213.77 dólares en los que cerraron las acciones recientemente. Esta perspectiva optimista llega justo cuando el gigante del e-commerce se compromete a una inversión monumental de 200 mil millones de dólares en infraestructura de IA para 2026.
La pregunta que ronda en Wall Street es si las grandes potencias de la nube están canalizando demasiado capital hacia la IA antes de que el retorno sea tangible. Incluso firmas de peso han señalado cómo estos desembolsos masivos, sumados a la ansiedad por las reestructuraciones impulsadas por la IA, han erosionado la prima de valoración que tradicionalmente disfrutaba el sector tecnológico. Amazon reavivó este debate en febrero al proyectar un gasto de capital de $200 mil millones para 2026, un salto significativo desde los $131 mil millones previstos para 2025. Aunque la división AWS reportó un robusto crecimiento de ingresos del 24% en el último trimestre de 2023, alcanzando los $35.6 mil millones, la noticia del aumento del gasto provocó una caída del 11.5% en las acciones de la compañía.
Sin embargo, para el CEO de Amazon, Andy Jassy, esta apuesta no es una tirada de dados. Jassy defiende con vehemencia la expansión en la nube y la inversión en IA, calificándola de una "oportunidad muy inusual" con "señales de demanda muy claras y significativas". Su visión es ambiciosa: propone que AWS alcance ventas de $600 mil millones para 2036, duplicando incluso sus propias proyecciones internas previas. Nick Jones, de BNP Paribas, se alinea con esta visión. Desestimó los temores sobre el gasto de Amazon, calificándolos de "exagerados" y "apropiados y necesarios" dada la magnitud de la oportunidad y la demanda futura. Para Jones, la métrica clave no es el gasto de capital total, sino el volumen de negocios ya contratados (el 'backlog') que respaldan cada dólar de nueva infraestructura.
La realidad es que el tamaño de Amazon, y particularmente de AWS, le permite jugar en una liga diferente. Con una tasa de ejecución anualizada de $142 mil millones y un crecimiento del 24%, AWS es un coloso. Si bien competidores como Google Cloud, que se disparó un 48% a $17.75 mil millones, y Microsoft Azure, con un aumento del 39%, muestran tasas de crecimiento más rápidas, la escala actual de AWS es inmensa. Lo que esto implica para el mercado es una carrera armamentista tecnológica donde la infraestructura es el campo de batalla, y la inversión de Amazon busca asegurar su posición dominante a largo plazo en la economía de la IA. La pregunta para los inversores, entonces, no es si la IA es el futuro, sino si Amazon está invirtiendo de manera inteligente y si la paciencia para ver esos retornos será recompensada con el considerable upside que BNP Paribas proyecta. ¿Estamos ante una sobrevaloración momentánea o el preludio de una década dorada para AWS?
La Gigantesca Apuesta de Capital en la Era de la IA: ¿Amazon al Frente o en la Cuerda Floja?
La carrera por el dominio de la inteligencia artificial está redefiniendo las finanzas de los gigantes tecnológicos, y Amazon se encuentra en el epicentro de esta monumental expansión. La compañía ha embarcado un programa de gasto de capital sin precedentes, una estrategia que, si bien es fundamental para asegurar su posición en el futuro de la IA, genera un escrutinio cada vez más intenso y un palpable nerviosismo entre los inversores.
El mercado no esconde su escepticismo. Gestores de cartera señalan la "sustancial cantidad de dinero" que se sigue invirtiendo sin que las tasas de crecimiento actuales justifiquen semejante desembolso. De hecho, algunos analistas van más allá, sugiriendo que Amazon necesita invertir a esta escala "solo para mantenerse en la carrera". La presión no es exclusiva del gigante del comercio electrónico y la nube; sus principales rivales replican el patrón. Alphabet, por ejemplo, ha proyectado un gasto de capital para 2026 que podría oscilar entre los 175 mil y 185 mil millones de dólares, mientras que Microsoft ya ha marcado un nuevo récord trimestral en esta misma partida, evidenciando cómo la explosión de la IA impulsa a toda la industria a acelerar las inversiones mucho antes de que se vislumbren retornos claros.
Pero el camino hacia la rentabilidad está plagado de obstáculos. Expertos advierten que las inversiones podrían volverse aún más complejas antes de comenzar a generar beneficios. Un factor crítico es el alza en los precios de la energía, que podría forzar a estas potencias tecnológicas a reconsiderar sus planes de gasto. A esto se suma una creciente resistencia a nivel local en Estados Unidos. Amazon, Microsoft y Google enfrentan interrogantes de los inversores sobre el consumo de agua y energía de sus centros de datos, especialmente después de que la oposición comunitaria haya paralizado o retrasado varios proyectos. Esto añade una capa de complejidad operativa y regulatoria que no figuraba en las hojas de cálculo iniciales.
A pesar de estas complicaciones y del escepticismo inversor, Amazon ha demostrado una asombrosa capacidad para asegurar financiación. En marzo, la compañía captó aproximadamente 37 mil millones de dólares a través de una oferta de bonos en el mercado estadounidense, y un día después, obtuvo otros 14.5 mil millones de euros en los mercados europeos. Esta facilidad para movilizar grandes volúmenes de capital resalta la confianza que, en última instancia, los mercados de deuda aún depositan en su capacidad de pago. Sin embargo, la gran apuesta del CEO Andy Jassy es clara: AWS debe transformar estas masivas inversiones en IA en ventas reales que alcancen la cifra de 200 mil millones de dólares. Si no lo logra, el llamado "gasto excesivo" de Amazon seguirá siendo el principal motivo de preocupación para sus accionistas.
Lo que esto implica para el mercado es un interrogante mayúsculo. ¿Será esta ola de inversiones sin precedentes el motor de una nueva era de crecimiento sostenible y lucrativo, o estamos presenciando una burbuja de gasto en infraestructura que eventualmente podría sobrecalentar el sector? La pregunta no es menor: ¿cuánto tiempo más pueden los gigantes tecnológicos sostener este ritmo de inversión masiva antes de que la paciencia de los inversores se agote y exijan resultados tangibles que justifiquen cada dólar gastado?