Bitcoin ha vuelto a tropezar. Tras un breve suspiro por encima de los USD 65.000 a mediados de semana, la principal criptomoneda retrocedió hasta los USD 63.940, un descenso del 1,8% en la sesión. Lo que parecía un rebote sólido, respaldado por una inflación en Estados Unidos más controlada de lo previsto, ha terminado revelando una debilidad estructural más profunda en el mercado.
La ilusión de la recuperación institucional
A primera vista, los flujos hacia los fondos cotizados en bolsa (ETF) de Bitcoin en Estados Unidos sugieren un apetito comprador renovado. Sin embargo, los números cuentan una historia distinta. Aunque el mercado celebró dos días de entradas netas, el balance acumulado de las últimas tres sesiones sigue mostrando una salida neta de USD 135,9 millones. Estamos viendo cómo los titulares optimistas ocultan una falta de convencimiento real entre los inversores.
El detalle más revelador es la dependencia excesiva de un solo protagonista: el iShares Bitcoin Trust (IBIT) de BlackRock. Este fondo capturó USD 219,7 millones de los USD 288,8 millones que ingresaron en el mercado durante el rebote de dos días. Eso representa el 76% del total. La paradoja es clara: cuando el mercado depende de un único vehículo para mantenerse a flote, la liquidez es frágil. Mientras el martes vimos actividad en seis fondos diferentes, el miércoles el número se redujo a tres. La amplitud del mercado —qué tantos actores participan en la subida— está decayendo.
El muro de los USD 69.000
Mi lectura es distinta a la de aquellos que ven en este movimiento un cambio de tendencia definitivo. Lo que observamos es más bien una consolidación en un rango estrecho. La presión vendedora ha disminuido, es cierto, pero la demanda genuina —aquella que impulsa los precios hacia nuevos máximos— sigue en modo espera. Glassnode (plataforma de inteligencia de datos sobre redes blockchain) indica que los nuevos compradores tienen un precio de adquisición promedio cercano a los USD 69.000. Ese nivel no es solo un número; es la próxima zona de resistencia técnica donde los inversores que compraron en la parte alta buscarán, probablemente, recuperar su capital o reducir pérdidas.
Además, debemos recordar que los flujos de los ETF no equivalen necesariamente a compras diarias de contado en los exchanges. Estos productos permiten la creación y redención de acciones "en especie" (canje de títulos por activos subyacentes), lo que puede generar distorsiones temporales en los reportes de flujo. No hay que confundir un movimiento contable en un fondo con un cambio estructural en la adopción del activo.
Qué vigilar en el corto plazo
Si me preguntan, el mercado está en un punto de indecisión crítica. Los datos de inflación de junio —que mostraron una caída del 0,4% en los precios al consumidor y una estabilización en los precios al productor— aliviaron el temor a una postura más agresiva de la Reserva Federal (Fed). Esto dio oxígeno temporal al precio, pero no garantiza una trayectoria alcista.
Lo que debemos monitorear no es si el Bitcoin sube hoy, sino si la dispersión de los flujos vuelve a normalizarse. Un mercado sano necesita que el capital se distribuya entre múltiples fondos y no que todo el peso recaiga en BlackRock. Si el IBIT sigue siendo el único comprador, cualquier ajuste en la estrategia de un solo gran inversor institucional podría provocar una volatilidad innecesaria. La recuperación es posible, pero, por ahora, el mercado carece de la convicción necesaria para romper las barreras actuales.