Strategy Inc, la otrora empresa de software convertida en el mayor tenedor corporativo de Bitcoin del mundo, enfrenta una fisura en su estrategia financiera. Sus acciones preferentes, conocidas como STRC, se desplomaron recientemente hasta los USD 82,61, alejándose significativamente de su valor nominal de USD 100. Este instrumento, diseñado para recaudar capital barato y financiar la compra constante de criptoactivos, está perdiendo el favor de los inversionistas.
Para entender la gravedad del asunto, hay que recordar cómo opera esta maquinaria: Strategy utiliza estas acciones preferentes para captar liquidez sin necesidad de vender sus propias acciones comunes (diluyendo menos a sus accionistas originales). La empresa paga un dividendo anual del 11,50% sobre las STRC, el cual se ajusta periódicamente para mantener el precio del papel cerca de los USD 100. Cuando el precio cae por debajo de esa marca, la señal es clara: el mercado desconfía de la sostenibilidad de este financiamiento.
El riesgo de una espiral de costos
La dirección de la compañía ha intentado frenar la sangría ajustando la frecuencia de los pagos. A partir de este mes, los dividendos se abonan de forma semi-mensual, una maniobra que el CEO, Phong Le, definió como una vía para estabilizar el precio y fomentar la demanda. Hasta ahora, el mercado ha ignorado el mensaje. Por el contrario, la presión aumenta mientras la cotización de Bitcoin oscila cerca de los USD 62.600, un nivel que no ofrece el impulso alcista necesario para disipar las dudas sobre la salud financiera del emisor.
Lo que me parece más preocupante es el mecanismo de ajuste automático. Según su marco operativo, si el precio promedio de las STRC se mantiene por debajo de los USD 95, la empresa está obligada a elevar la tasa de dividendos en al menos 50 puntos básicos (0,50%). Esto elevaría el costo de financiamiento al 11,75% o más, creando un círculo vicioso donde la empresa debe pagar cada vez más para atraer capital, o bien verse forzada a emitir más acciones comunes —diluyendo a sus inversionistas— o vender sus preciadas reservas de Bitcoin para cubrir los pagos.
Más allá de la estrategia
La competencia empieza a jugar un rol determinante. Algunos inversionistas están migrando hacia instrumentos como el SATA, un activo preferente de Strive (gestora de activos con sede en Ohio) que cotiza cerca de los USD 100 y ofrece un dividendo diario sin el apalancamiento que supone la deuda de Strategy. En un mercado donde el capital es selectivo, la lealtad hacia Strategy se está agotando.
La realidad es que la compañía camina sobre la cuerda floja. A finales de este mes, debe enfrentar obligaciones de dividendos e intereses cercanas a los USD 230 millones. Si bien contaban con USD 1.100 millones en reservas de efectivo al 14 de junio, la persistente debilidad de las STRC sugiere que la fuente de financiamiento barata podría secarse pronto.
El desenlace de este escenario dependerá de la capacidad de la empresa para estabilizar su instrumento de capital. Si el precio de las STRC no logra recuperar su valor nominal, Strategy se verá obligada a elegir entre tres caminos poco atractivos: elevar los dividendos sacrificando su flujo de caja, diluir agresivamente a los accionistas actuales o empezar a liquidar su tesoro de 846.842 Bitcoins. Mi lectura es que el tiempo de las maniobras contables se está agotando; el mercado pronto exigirá resultados tangibles, no solo promesas de rendimiento.