La gestión de gastos corporativos en América Latina ha vivido bajo la sombra de procesos manuales, hojas de cálculo interminables y una burocracia contable que consume recursos valiosos. Mendel, una plataforma mexicana fundada en 2021, busca terminar con esto recaudando 35 millones de dólares en una nueva ronda de capital. Con este movimiento, la empresa eleva su financiamiento total en acciones a 60 millones de dólares, además de contar con 50 millones adicionales en líneas de crédito. Es una señal de confianza clara hacia una compañía que intenta modernizar el departamento financiero de los grandes grupos económicos de la región.
La propuesta: software primero, finanzas después
A diferencia de otras empresas de tecnología financiera, o fintechs, que nacen con un modelo basado exclusivamente en cobrar comisiones por cada transacción realizada con tarjeta, Mendel adopta un enfoque híbrido. Más de la mitad de sus ingresos proviene de tarifas de suscripción por el uso de su software, similar a como operan las empresas de software como servicio (SaaS). Esto le permite estabilizar sus ingresos mientras integra herramientas de gestión de gastos, pagos a proveedores y reservas de viajes corporativos en una sola interfaz.
Si se intenta definir su propuesta de valor, los fundadores usan una analogía sugerente: son el hijo de la unión entre SAP Concur —el gigante del software de viajes y gastos— y American Express. El objetivo es atacar a las empresas grandes, aquellas con estructuras complejas, múltiples entidades legales y que requieren integraciones profundas con los sistemas de planificación de recursos empresariales (ERP, por sus siglas en inglés). Esto los diferencia de competidores que han preferido enfocarse en el mercado de pequeñas y medianas empresas, donde la complejidad técnica es notablemente menor.
La eficiencia como brújula
En el ecosistema emprendedor actual, los inversores ya no premian el crecimiento a cualquier costo. Tras la euforia de años pasados, hoy el mercado valora la eficiencia de capital y la capacidad de generar caja. Mendel ha demostrado esa madurez: si bien aún no es rentable de forma consolidada, logró un flujo de caja positivo en diciembre de 2024. Su ingreso recurrente anual (ARR) —la suma de los ingresos anualizados de sus suscripciones vigentes— creció 2,5 veces respecto al año anterior, manteniendo márgenes brutos superiores al 75%. Es una métrica sólida para cualquier empresa de software.
Lo interesante acá es cómo la firma logró posicionarse en un terreno dominado por jugadores globales, pero adaptándose a las particularidades locales. El cumplimiento fiscal en América Latina, con sus normativas de facturación electrónica y códigos tributarios específicos, representa una barrera de entrada para competidores extranjeros. Mendel construyó su tecnología desde el primer día para entender esa complejidad, permitiéndole ganar clientes corporativos de gran tamaño como Mercado Libre, FEMSA, Adecco y McDonald’s en plazos de implementación sorprendentemente cortos, a menudo menores a tres meses.
La estrategia de expansión es metódica. Mendel operó inicialmente consolidando el mercado mexicano y argentino. Ahora, con el respaldo de inversores como Base10 Partners y PayPal Ventures, la hoja de ruta apunta a Colombia, Chile y Perú para 2025, dejando a Brasil como el gran objetivo para 2026. Mi lectura es distinta a la de quienes ven en esto solo otra tarjeta corporativa: lo que Mendel está construyendo no es una herramienta de crédito, sino una capa operativa obligatoria para el director financiero moderno en Latam.
El desafío para la empresa será mantener esa velocidad de adopción corporativa mientras se expande a nuevos mercados con regulaciones financieras distintas. Si logran replicar su éxito en México dentro de las economías andinas y, eventualmente, en el complejo mercado brasileño, estarán en una posición dominante. El sector de gestión de gastos en grandes empresas está en plena transición digital, y Mendel se ha colocado en el centro de ese cambio. El mercado financiero regional agradecerá que, por fin, alguien resuelva la pesadilla administrativa que sigue siendo, para muchos, el manejo del gasto corporativo.