El intento de Zijin Gold por adquirir a Allied Gold (minera enfocada en activos en África) por USD 4.000 millones enfrenta un obstáculo inesperado. Lo que parecía ser una operación cerrada tras el visto bueno de los accionistas en abril, hoy vive una pausa forzada por las autoridades chinas.
Zijin Gold, que debutó con fuerza en la bolsa de Hong Kong tras escindirse (separarse como entidad independiente) de Zijin Mining Group, busca consolidar su presencia global mediante esta compra. La transacción incluiría la mina Sadiola en Malí, un complejo minero en Costa de Marfil y el proyecto Kurmuk en Etiopía. En conjunto, estos activos elevarían significativamente su capacidad de extracción: solo Sadiola y el complejo marfileño produjeron cerca de 380.000 onzas de oro en 2025.
La burocracia de Beijing pone el freno
El problema no es operativo, sino de supervisión. La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China, el organismo estatal que aprueba las inversiones externas de las empresas chinas, ha expresado dudas sobre el precio acordado. Zijin aceptó pagar una prima —el sobreprecio pagado sobre el valor actual de mercado de la empresa comprada— cercana al 5%. Para los reguladores, este monto parece excesivo bajo la actual coyuntura del mercado.
Si me preguntan, hay algo que no cuadra en el escepticismo de Beijing. Más allá del costo, la Comisión muestra preocupación por el riesgo jurisdiccional. La mitad de la producción de Allied Gold proviene de Malí, un país que ha experimentado una marcada inestabilidad política y de seguridad en años recientes. Es probable que Beijing no esté evaluando solo el precio del oro, sino el riesgo real de perder el control sobre los activos físicos en una zona geopolíticamente compleja.
El mercado no ha tardado en reaccionar. Tras filtrarse que la aprobación oficial está lejos de ser un hecho, las acciones de Allied Gold en la bolsa de Toronto cayeron un 6,5%. Con una capitalización de mercado que ronda los 4.400 millones de dólares canadienses, el valor de la compañía se mueve al ritmo de los rumores de pasillo en China.
La estrategia bajo presión
Ambas empresas intentan mostrar calma. Allied Gold extendió el plazo máximo para completar la transacción hasta finales de julio, dando así dos meses extra para sortear el bloqueo regulatorio. Es una señal de que, aunque el proceso se ha enfriado, ninguna de las partes ha soltado el acelerador.
Lo interesante acá es que los reguladores canadienses y africanos ya dieron su luz verde. El bloqueo es puramente interno del comprador. Esto coloca a Zijin en una posición incómoda: por un lado, necesita desesperadamente diversificar su portafolio fuera de China para sostener su crecimiento; por el otro, el escrutinio de Beijing se vuelve cada vez más quirúrgico ante la salida masiva de capitales chinos hacia proyectos en el extranjero.
Mi lectura es distinta a la de quienes ven solo una demora administrativa. La reticencia de la Comisión sugiere una era de mayor disciplina en las compras internacionales de las mineras estatales chinas. Ya no basta con tener el dinero y la lógica industrial; el comprador debe demostrar que el riesgo geográfico está perfectamente mitigado.
Lo que debemos vigilar en los próximos meses no es solo si la compra se concreta, sino qué concesiones se verá obligada a hacer Zijin para obtener el permiso. Si Beijing exige una reducción en el precio final, Allied Gold podría ver cómo su valor de mercado se ajusta nuevamente hacia la baja, arrastrando consigo las expectativas de otras empresas mineras junior con activos en mercados emergentes.