HIVE Digital Technologies, una compañía que durante años ha cimentado su valoración en la minería de Bitcoin, está forzando una metamorfosis radical. Su división de computación de alto rendimiento, BUZZ HPC, acaba de cerrar un contrato de USD 220 millones por tres años para proveer infraestructura de inteligencia artificial (IA) a Bell Canada y a la firma de modelos de lenguaje Cohere. Este movimiento no es solo una nueva línea de negocio; es un intento desesperado por dejar atrás la volatilidad extrema que define al mercado de las criptomonedas.
La apuesta por la soberanía tecnológica
El acuerdo contempla la instalación de 2.304 chips Grace Blackwell de Nvidia en Columbia Británica. Estos procesadores, el estándar de oro actual para el entrenamiento de modelos de IA, permitirán que las empresas y el gobierno canadiense procesen datos críticos sin depender de servidores fuera de sus fronteras. Lo que los socios llaman "soberanía tecnológica" es, en esencia, una medida de seguridad corporativa y nacional. Al mantener el cómputo y la información bajo control local, Cohere se asegura una ventaja competitiva frente a clientes gubernamentales y empresariales que temen el traslado de datos sensibles a la nube de gigantes estadounidenses.
Para HIVE, el atractivo financiero es evidente. La empresa proyecta que este despliegue, previsto para finales de 2026 o inicios de 2027, sumará unos USD 70 millones en ingresos recurrentes anualizados (ARR, por sus siglas en inglés). Si consideramos que sus ingresos actuales por este segmento rondan los USD 35 millones, estamos ante una apuesta que podría triplicar su escala en servicios de infraestructura de IA. Esto me parece un giro estratégico necesario, pues el mercado ya no castiga a HIVE únicamente como una minera de Bitcoin, sino que empieza a valorarla como un operador de centros de datos de propósito general.




