La consolidación en el sector de la movilidad financiera acaba de dar un salto de escala. Moove, la empresa fintech nacida en Nigeria que financia vehículos para conductores de aplicaciones, adquirió a Kovi, el jugador brasileño de movilidad urbana que permite el alquiler y adquisición de autos para trabajadores de plataformas.
Los términos financieros de la transacción no fueron revelados, pero se trata de una operación compuesta íntegramente por acciones. Tras el cierre, que aún aguarda el visto bueno de las autoridades de competencia en Brasil, los inversores de Kovi se convertirán en accionistas de Moove. El equipo directivo de la firma brasileña permanecerá al frente de las operaciones locales, manteniendo su marca intacta.
Esta compra es una declaración de intenciones estratégica. Moove no solo busca presencia, sino dominio inmediato en la región. Al absorber a Kovi, la firma africana se posiciona como uno de los dos grandes actores en el mercado brasileño, el más importante de toda América Latina para la industria de transporte bajo demanda.
La escala como nueva obsesión
Lo que me parece más relevante aquí no es la compra en sí, sino el crecimiento de Moove. Hace apenas un año, en marzo de 2024, la compañía reportaba un ingreso recurrente anualizado (ARR) de USD 115 millones. Tras esta adquisición, esa cifra asciende a USD 275 millones. Estamos hablando de un salto de más del 139% en menos de doce meses.
La ambición es evidente: construir la flota de vehículos compartidos más grande del mundo. Lo que comenzó en 2020 con apenas 76 autos en Lagos, Nigeria, hoy suma 36.000 unidades desplegadas en 19 ciudades de seis continentes. Con este movimiento, la empresa refuerza su brazo operativo en México y Colombia, integrando además la tecnología propietaria de Kovi para optimizar sus algoritmos de gestión de flotas y estrategias de inteligencia artificial aplicada a la movilidad.
Este paso se suma a su reciente incursión en el terreno de los vehículos autónomos, tras sellar una alianza con Waymo para gestionar flotas sin conductor en Phoenix y Miami. Moove está construyendo un modelo de negocio híbrido que combina la financiación tradicional de vehículos, servicios de gestión para empresas de transporte y una apuesta futurista en movilidad autónoma.
¿Qué significa para el ecosistema de movilidad?
Es importante recordar que el negocio de Moove es intensivo en capital (necesitan mucho efectivo para financiar la compra de flotas antes de recuperar la inversión). Desde su fundación, han captado más de USD 500 millones entre deuda y capital privado, contando con el respaldo de nombres de peso como BlackRock, el fondo soberano Mubadala y la propia Uber. A pesar de este despliegue, el equipo directivo ha sido enfático en su prioridad actual: alcanzar la rentabilidad operativa durante este año.
El silencio sobre nuevas rondas de financiación refuerza esta postura. La empresa ya no busca solo quemar dinero para capturar cuota de mercado, sino demostrar que su modelo de Drive-to-Own —un esquema donde el conductor paga cuotas para terminar siendo dueño del vehículo— es sostenible a gran escala.
Mi lectura es que esta adquisición también resuelve una pregunta abierta sobre el futuro de Kovi. Tras haber levantado una ronda Serie B de USD 104 millones en 2021, la empresa brasileña había mantenido un perfil más contenido frente a la expansión agresiva que se esperaba de ella. Al unirse a una estructura global con respaldo de los gigantes del sector, los fundadores de Kovi han optado por la salida estratégica antes que por el riesgo de una mayor dilución o una posible crisis de capital en un mercado cada vez más complejo.
Lo que debemos vigilar ahora es si la integración de tecnologías permite a Moove reducir sus costos operativos lo suficiente como para justificar su valoración de USD 750 millones. Si logran consolidar la eficiencia en Brasil y replicarla en otros mercados latinoamericanos, se convertirán en el estándar de facto para la infraestructura financiera de la economía de aplicaciones. El sector de la movilidad no se trata de autos; se trata de quién controla el acceso al crédito para quienes conducen.