La idea de que una startup exitosa solo puede nacer en Silicon Valley es, cada vez más, un mito del pasado. Alexandre Lazarow, un veterano del capital de riesgo, está convencido de que la próxima generación de gigantes tecnológicos no inventará la rueda, sino que adaptará modelos probados en mercados occidentales a las realidades de economías emergentes.
Con esa premisa fundó Fluent Ventures en 2023. La firma opera bajo una tesis que Lazarow denomina "alfa geográfico": identificar empresas que replican modelos de éxito —como fintechs tipo Stripe o plataformas de comercio electrónico al estilo Amazon—, pero ajustados específicamente a las necesidades de mercados fuera de los polos tradicionales.
La estrategia del ajuste local
No se trata simplemente de copiar y pegar. Lazarow argumenta que el éxito radica en la adaptación local: ajustar la propuesta de valor, la logística y la tecnología para que encaje con el consumidor de turno. Un ejemplo claro fue el servicio de transporte Go-Jek en Indonesia, que tomó el modelo de Uber y lo transformó en una "superaplicación" que incluye entregas y otros servicios financieros, una evolución que luego el propio Uber intentó emular.
Para ejecutar esta visión, Fluent Ventures despliega un fondo de USD 40 millones, apoyado por una estructura que combina capital de riesgo tradicional, una incubadora y vehículos de coinversión. La firma realiza inversiones iniciales de entre USD 250.000 y USD 2 millones, cubriendo desde etapas pre-semilla hasta la Serie A (la primera ronda de inversión formal tras el capital inicial). En total, planean realizar entre 22 y 25 apuestas con capacidad de seguimiento.
Mi lectura es que esta estrategia mitiga riesgos. Al invertir en modelos cuyo éxito ya ha sido validado en otros mercados, la firma reduce la incertidumbre sobre si el mercado realmente desea esa solución tecnológica. El reto, por supuesto, no es la idea, sino la ejecución impecable en entornos con marcos regulatorios y condiciones económicas mucho más complejas que las de California.
Donde la escala supera al ruido
La cartera actual de Fluent Ventures refleja este enfoque geográfico. Entre sus inversiones destacan Minu (plataforma mexicana de bienestar para empleados), Sabi (startup nigeriana de comercio B2B), Prima (marketplace industrial con base en Brasil) y Baton (plataforma estadounidense de fusiones y adquisiciones para pequeñas empresas). Estas compañías han logrado levantar rondas de capital de seguimiento tras la entrada de Fluent, una señal positiva en un momento donde el acceso a financiamiento se ha vuelto selectivo.
Lazarow defiende que la madurez de los mercados de salida —donde los inversionistas finalmente recuperan su dinero— es evidente. Casos como las salidas a bolsa (IPOs) de Nubank, Swiggy o Talabat demuestran que es posible construir valor masivo fuera del eje EE. UU.-Europa. Incluso, si estas empresas deciden cotizar en la Bolsa de Nueva York, como ya hicieron firmas de la talla de Nubank, el origen del éxito sigue siendo un mercado emergente.
Lo interesante acá es el ecosistema que Lazarow ha tejido alrededor de la firma. Más de 75 fundadores de unicornios (empresas privadas valoradas en más de USD 1.000 millones) y otros inversores respaldan el fondo, aportando no solo capital, sino una red de contactos crítica para la expansión internacional. Esto proporciona a las empresas participadas una ventaja competitiva: talento y mentoría de quienes ya recorrieron el camino del crecimiento acelerado.
El mensaje para los inversionistas es claro: el capital de riesgo busca diversificación y el mundo está dejando de ser una moneda de una sola cara. Si bien el modelo de "copia adaptada" tiene sus detractores, el historial de resultados de Fluent sugiere que la geografía ya no es el destino definitivo para una startup con ambición global. El futuro de la tecnología se está escribiendo en mercados que, hace una década, ni siquiera aparecían en el radar de los grandes fondos de inversión.